Nace Babylon Club Madrid, el local que aspira a ser 'la referencia del jazz en España'
Hay movimientos contradictorios en la escena del jazz en Madrid. Mientras en los últimos tiempos han cerrado, o todo indica que lo van a hacer, locales con pátina como el Bogui o el legendario Café Central (a este se le ha prolongado la vida al menos hasta final de año), por otro lado parece que hubiera más oferta que nunca. Establecimientos como el Berlín o Villanos han tomado el relevo de los mencionados, y los cada vez más numerosos ciclos y festivales muestran un poderío que no se había visto antes: lo de este otoño, con las convocatorias paralelas de Jazzmadrid, Villanos del Jazz o Impulso, ha sido de no dar un respiro, con nombres muy potentes solapándose incluso los mismos días y abarcando un rico abanico de subgéneros en todo el espectro de las músicas negras.
Una muestra más de que algo está pasando es la apertura, este mismo fin de semana, de Babylon Madrid, un nuevo espacio consagrado a estos estilos musicales que se ubica en el Upper Room (o sea, el piso de arriba) del Teatro Magno. El que fue en su día el Cine Bogart, situado en la calle Cedaceros, 7, ya lleva un tiempo acogiendo conciertos de distintos estilos. Pero ahora sus propietarios, el grupo Rockstar, ha puesto en manos de Roberto Rey, un veterano de la escena madrileña, una programación que apunta a lo más alto.
"Aspiramos a ser la sala de referencia en España, en Europa y si me apuras en el mundo. Esa es la idea", dice Rey sin muchos miramientos en conversación con este periódico. "Solo tienes que ver la programación que ya tenemos publicada: está lo mejor de España y varios grandes nombres internacionales: Avisai Cohen [el trompetista]; Brian Blade, que para mucha gente es el mejor batería del mundo; hoy mismo he cerrado a Dave Weckl, otro de los grandes... Y muchas cosas que todavía no podemos comunicar".
La programación de Babylon arrancó este viernes 19 de diciembre con el concierto del pianista cubano, ganador del Grammy, Iván 'Melón' Lewis. Chano Domínguez, Pedro Ojesto y su Flamenco Jazz Company o el trío que forman Alex Conde, Pablo Martín Caminero y Michael Olivera serán los protagonistas de un ciclo de piano flamenco que se celebrará en enero. Brian Jackson, el que fuera compañero de fatigas de Gil Scott-Heron, el funk de Philip Lassiter, las sonoridades latinas del Cuban Jazz Syndicate o el homenaje a Bebo a cargo del trío liderado por Cucurucho Valdés y Javier Colina llegarán en los próximos meses.
"No solo vamos a tener clásicos, también cosas más modernas. Estoy muy ilusionado con el concierto del trío New Jazz Underground, una banda que está arrasando en Nueva York y de la que hablan maravillas muchos grandes del jazz: Cristian McBride, Ron Carter... son como sus protegidos, unos chicos jóvenes con un sonido que mezcla jazz con hip hop o con soul", cuenta un Rey entusiasta. Al promotor se le conoce en el mundillo como Roberto Tempo por el club con este nombre que regenta a pocos metros de Plaza de España, uno de los más destacados locales audiófilos de la capital que también acoge conciertos en su sótano. Durante un tiempo también fue socio de Villanos. En esta nueva propuesta planea ofrecer, a partir de marzo, unos cinco conciertos semanales y, cuando llegue el otoño y tengan la programación al 100% como esperan, los siete días de la semana.
Un teatro con muchas vidas
Babylon se ubica en un edificio con más de un siglo de historia que se inauguró, a principios del siglo XX, como un salón para espectáculos de variedades. Con el tiempo sería frontón femenino, cabaret, teatro (el recordado Arniches) y cine (el ya mencionado Bogart). Fue este el teatro que Alfonso XIII le regaló a su amante, la actriz Carmen Ruiz Moragas, en los años 20 del siglo pasado. Todavía se conservan las estancias privadas en las que se encontraban. En los últimos años, antes de convertirse en el actual Teatro Magno que tiene como sala secundaria el Babylon, fue el espacio conocido como El Principito, un club y espacio de eventos que tuvo su momento de esplendor hace casi una década.
Con un nombre que evoca esos ambientes cosmopolitas y algo libertinos típicos de la era del jazz, utilizado por películas y series que han retratado aquella época, Babylon se presenta como un espacio sofisticado donde mandan los tonos rojos, el terciopelo y una espectacular barra de mármol verde. Se busca que la atmósfera "dé idea de un cierto lujo, pero sin ser para nada prepotentes ni exclusivos", explica Rey.
Ese nivel se refleja también en su carta, que tira hacia el picoteo fino: minitortillas de camarón con tartar de atún rojo de almadraba, bikini de cecina de vaca D.O Comunidad de Madrid o sándwich de pastrami al estilo del neoyorquino Katz's con salsa Babylon son algunas de las propuestas de una carta en la que hay incluso caviar. También están cuidando la oferta de vinos, que incluirá etiquetas diferentes y grandes clásicos españoles. La idea es "que te puedas tomar una cerveza o un vino al mismo precio que en cualquier otro sitio, pero que quien se quiera dar un capricho se lo pueda dar", apunta Rey.
En Babylon habrá conciertos para ver sentado pero también otros más animados en los que no habrá asientos e incluso se baile. También sesiones de DJs: el plan es abrir hasta las 6 de la mañana los fines de semana con sesiones que puedan gustar a un público mayor de 30 años. La superficie es la misma que la del Teatro Magno que tiene debajo, pero la capacidad es algo menos porque tiene menos palcos. En formato sentado caben unas 170 personas, y de pie el doble. Un aforo notable para un local especializado.
"Yo diría que Madrid es una de las ciudades con más afición al jazz. Hay pocas que tengan tantos locales y ciclos tan grandes: Jazzmadrid es uno de los más extensos del mundo. Es una ciudad en la que funciona muy bien el jazz", asegura Roberto Rey. Sobre esos cierres de garitos míticos que muchos ven como apocalípticos, este lucense que lleva ya algunas décadas trabajando en la escena de la capital como DJ, empresario y promotor dice que "hace 15 o 20 años en Madrid había más de 20 locales pequeños de jazz y de músicas negras. Lo que ha ocurrido es que han ido cerrando los pequeños y están abriendo grandes".
Quizá la explicación de ese crecimiento reciente sea el dinero que corre en el Madrid actual, el cada vez mayor público internacional y las inversiones que se están haciendo en nuevos espacios de ocio. El listado de nuevas aperturas es imposible de llevar al día. Ahora habrá que ver si esta es de las que perduran en el tiempo. El empuje de salida, y la propuesta artística necesaria para hacerlo, por ahora, los tiene.
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