Bruno Mars en el Metropolitano

Perm铆tanme empezar por algo ajeno a lo musical. Bruno Mars prohibi贸 la entrada a fotoperiodistas al estadio. No es algo nuevo. Ocurri贸 en recitales celebrados en Espa帽a de Harry Styles, Beyonc茅, Sabrina Carpenter, Rosal铆a… Est谩 pasando en el festival madrile帽o Mad Cool estos d铆as, con Foo Fighters, Florence and the Machine, Lorde… A cambio, el equipo del artista proporciona im谩genes a los medios. La consecuencia es que no permiten desarrollar su trabajo a los fot贸grafos profesionales. Y el perjudicado no es otro que el lector, al que se le priva de informaci贸n de calidad del medio al que est谩 subscrito. Una derivada m谩s que surge en el caso de Bruno Mars: estas im谩genes controladas y aprobadas por el m煤sico las env铆an “24 horas despu茅s del concierto”. Mientras, las redes sociales se llenan de v铆deos y fotograf铆as del recital captadas a tiempo real por los asistentes. Dif铆cil de entender.

Empieza el concierto con un v铆deo donde aparece Bruno Mars rezando en una iglesia, de rodillas, con las manos juntas en postura de oraci贸n: “Gracias Dios por concederme otro d铆a haciendo lo que amo. Todo lo que te pido es que protejas a los espectadores y a todos los que est谩n en el escenario. Concede a mi banda el poder para dar a esta ciudad un espect谩culo que nunca olviden. Am茅n”. Le falt贸 a帽adir: y que esta noche gane Espa帽a.

No pareci贸 que existiera iron铆a en este llamativo inicio: Mars profesa una gran espiritualidad. Mientras esto ocurr铆a, la selecci贸n espa帽ola de f煤tbol sal铆a al terreno de juego. Son las 20:55 y las 50.000 personas que llenan el estadio Metropolitano de Madrid se van a perder los cuartos de final del Mundial. Mucha gente joven, franja mayoritaria, se ha enfundado la camiseta de los de Luis De la Fuente, indistintamente la roja o la blanca.

El v铆deo termina y aparece Mars (Hawaii, EE UU, 40 a帽os), vestido con un traje negro con pedrer铆a roja, junto a su numerosa banda. Pa帽uelo rojo anudado a la cabeza. Unas letras luminosas anuncian “The Romantic”, nombre de su 煤ltimo disco, el primero en diez a帽os, y de la gira. Mars le echa valor al abrir el concierto con una balada, Risk It All. Luego se pone en plan santanero con Cha Cha Cha, donde la estrella demuestra destreza peg谩ndole con sus manos a las congas. A partir de aqu铆 espera un recital de dos horas de soul-disco con toques latinos de gran influencia setentera. La banda que lleva, de hecho, una docena de uniformados m煤sicos, incluidos seis soplando vientos y realizando divertidas coreograf铆as con el jefe, parece arrancada de un episodio de los setenta del programa de televisi贸n Soul Train.

El sonido result贸 sorprendentemente decente, aunque es verdad que damos por bueno lo justo, acostumbrados como estamos a la negligente ac煤stica del estadio del Atl茅tico.

Bruno Mars, seductor durante toda la velada, demostr贸 ser un tipo con mucho rollo. Bail贸 como nos gustar铆a bailar a todos y cant贸 con ese pellizco soul negroide que se tiene o si no te dedicas a subir memes a TikTok, a ver si hay suerte. Anoche toc贸 el piano, la guitarra y las citadas congas. Un todoterreno con un toque siempre de elegancia. Propuso para el primero de sus conciertos madrile帽os (ma帽ana repite) un recorrido musical retro y bailable con el a帽adido de t贸rridas baladas.

La casualidad quiso que el gol de Fabi谩n llegara cuando Mars se retorc铆a cantando Perm. Vaya trago: 茅l ah铆 d谩ndolo todo en una balada arrebatada y el p煤blico ni caso: gol de Espa帽a, banderas rojas y amarillas al viento, a por ellos, oe, oe. Cuando empat贸 B茅lgica tocaba el turno del ca帽ero Something Serious, un pelotazo latino. La canci贸n ped铆a darlo todo por parte del p煤blico, pero a muchos el tanto belga les cort贸 el cuerpo.

Qued贸 algo rid铆culo cuando unos operarios empujaron hasta el centro del escenario un cochazo rojo para que Mars cantase sentado en el cap贸 un popurr铆 compuesto por Oh Girl, I Want to Be Your Man y Please Me. El repertorio elegido dej贸 patente que en algunas canciones a Mars se le va la mano y los parecidos con temas de Santana, Smokey Robinson, James Brown, Funkadelic o Curtis Mayfield son bastante razonables. Es algo que se supera si se concibe como un honesto homenaje y no como un plagio. El propio Mars debe pensar lo mismo.

Dedic贸 algo m谩s de media hora al cancionero del disco que public贸 bajo el nombre de Silk Sonic, grupo que form贸 con su socio Anderson .Paak, que le acompa帽贸 en el escenario, primero tocando la bater铆a y luego cantando. Qu茅 buen m煤sico es este hombre. La pareja mont贸 un numerito gracioso. Mira que hemos visto a artistas extranjeros realizar sobre el escenario gui帽os a la cultura gruesa de Espa帽a (desde ondear la bandera hasta calzarse una montera torera), pero nunca como anoche: sacaron una pata de jam贸n, cortaron unas lonchitas all铆 mismo y se las zamparon.

Despu茅s del bloque de Silk Sonic y de una fiestera Marry You lleg贸 uno de los momentos del concierto, la coral interpretaci贸n de Die With a Smile, la balada que grab贸 junto a Lady Gaga y que suma en Spotify ¡3.800 millones de reproducciones! Como para no sab茅rsela al dedillo. Siguiendo con el tono almibarado se sent贸 al piano y dedic贸 diez minutos a melod铆as rom谩nticas como It Will Rain, Talking to the Moon, Grenade o When I Was Your Man. Por supuesto, el dibujo de un coraz贸n rojo apareci贸 en las pantallas. ¿Quieren m谩s temas azucarados? Pues ah铆 va una pieza instrumental a lo Kenny G. La gente no lo sab铆a, pero estaba deseando que regresara la marcha. ¿Seguimos empate a uno? Mecachis.

Mars tambi茅n fue consciente de que ya era suficiente tema meloso y atac贸 r谩pidamente el trallero Locked Out Of Heaven con su contagioso “oh, yeah, yeah, yeah, yeah”. Todo se recol贸, porque adem谩s quedaban un par de temas bailables: Just the Way You Are y la canci贸n de Mark Ronson Uptown Funk. Al final de esta, la m谩s funky y ca帽era de la noche, lleg贸 el segundo gol de Espa帽a. Entre una cosa y la otra podemos apostar a que Mars no ha recibido tanta euforia en un concierto suyo. Ajeno a la locura de la gente, sigui贸 el guion y finaliz贸 con una composici贸n relajada, Dance With Me. Pero querido Bruno: Espa帽a estaba clasificada para las semifinales y el p煤blico lo que quer铆a era gritar, agarrarse al compa帽ero, saltar. ¡Mikel Merino, oeoeoe, Mikel Merino...!

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