Muere a los 74 años Delfín Amaya, miembro del dúo de rumba catalana Los Amaya

Se ha apagado otra estrella en el firmamento de la rumba catalana. Delfín Amaya, miembro junto a su hermano mayor José del dúo Los Amaya, falleció este lunes día 17 en Barcelona a los 74 años de edad. Aunque nacido en Oviedo, Delfín se instaló junto a su familia muy pronto en Barcelona, la ciudad donde dio inicio y desplegó su carrera musical. Vecinos del barrio del Raval, Los Amaya formaban parte de la congregación de rumberos que tenían como epicentro la calle de la Cera de nuestra ciudad.

De etnia gitana, y emparentados con la gran bailaora Carmen Amaya, los hermanos empezaron su carrera a finales de los años sesenta actuando en un bar de la calle Escudellers de la capital catalana. Su última referencia discográfica data de 2013, cuando se publicó el álbum Vuelven Los Amaya, en el que repasaban lo más granado de su trayectoria junto a figuras de generaciones siguientes como Muchachito Bombo Infierno, Bebe, Macaco, Rosario Flores y Los Manolos, entre otros. Merecido homenaje, ya que los hermanos José y Delfín deben situarse entre los más destacados artistas del género junto a Peret, el Pescaílla, Gato Pérez, o El Chacho.

Más de 40 años en la industria musical

El gran primer gran bombazo de la carrera de Los Amaya llegó en 1971 con su celebérrima relectura de Caramelos, un clásico de la música cubana escrito por Roberto Puentes al que insuflaron nueva energía y actitud. En esta primera época de su carrera, los dos hermanos puntuaron muy alto también con piezas indispensables de nuestra historia rumbera como la maravillosa Qué mala suerte la mía, la tremenda y contagiosa Zapatero remendón, o su versión del famoso tema instrumental de Ennio Morricone para la película El bueno, el feo y el malo.

En 1977, Los Amaya dan un importante paso adelante cuando son fichados por la discográfica RCA. Tony Ronald será su productor en sus siguientes álbumes. El primero de la lista en este tramo es Nosotros los gitanos. Es el inicio de una época dorada para ellos, ya que además del Estado español, el mencionado vinilo sería editado también en países como Francia, Estados Unidos, Turquía y diversos territorios latinoamericanos. En este elepé localizamos otra de sus canciones más afortunadas, Vete, con letra y música firmada por José y Delfín. Músicos atentos a la modernidad por una obvia cuestión generacional –incorporaron la guitarra eléctrica al menú rumbero–, en esta época Los Amaya trabajarán en el estudio con músicos como Josep Mas “Kitflus” o Max Sunyer.

Los Juegos Olímpicos de 1992 y colaboraciones con otros artistas de la rumba catalana 

En los años ochenta, y aunque siguieron publicando discos, Los Amaya no escaparon de la vamos a llamarla sequía que, por lo menos en cuanto a cuotas de difusión, afectaría a la rumba catalana en su globalidad. Una situación que, por fortuna, cambiaría en la década siguiente. El mismísimo Peret (asesorado por Rafael Moll) firma la producción del disco de 1991 La vuelta al mundo en rumba, trabajo por el que además de Kitflus y Carles Benavent, desfilan palmeros de lujo como los Chipén y Petitet; entre más cosas, en esta producción los hermanos versionaron a Sting vía Un inglés en Nueva York. La remontada de fin de siglo toma un punto álgido en el olímpico 1992, cuando Los Amaya comparten protagonismo en la ceremonia de clausura de los Juegos con Peret y Los Manolos. Posteriormente, publicaron más discos como un álbum en directo registrado el año 2000.

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