Fallece Cassandra Wilson
Nacida en Jackson, Mississippi, en 1955, se formó en un ambiente familiar ligado a la música —su padre era bajista y profesor— y desde joven mezcló las raíces del blues y el gospel del Sur de Estados Unidos con el lenguaje del jazz. Su voz grave, cálida y con un timbre inconfundible la distingue de la mayoría de cantantes del género, y su forma de frasear, relajada y casi conversacional, le permite reinventar tanto standards como canciones de tradiciones completamente ajenas al jazz. A finales de los años 80 se vinculó al colectivo M-Base, liderado por Steve Coleman, una etapa que la acercó a estructuras rítmicas más complejas y experimentales antes de encontrar el sonido más orgánico y acústico por el que se la conoce hoy.
Su consagración llegó en los años 90 con una serie de discos para Blue Note, especialmente Blue Light ‘Til Dawn (1993) y, sobre todo, New Moon Daughter (1996), álbum con el que ganó un Grammy y que consolidó su estilo de versionar canciones de artistas tan dispares como Neil Young, U2, Robert Johnson o Hank Williams, despojándolas de su forma original y devolviéndolas con una atmósfera íntima, casi ritual, apoyada en guitarras acústicas, percusión sutil y arreglos minimalistas —entre ellas, versiones memorables de Death Letter y Strange Fruit. A lo largo de su carrera siguió explorando ese cruce entre jazz, blues, folk y música afroamericana con discos como Belly of the Sun o Thunderbird, y ha sido reconocida repetidamente como una de las voces más originales de su generación, capaz de tender puentes entre tradiciones musicales que rara vez se tocan.
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